LA CAVERNA

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Nada como quedar hipnotizada por el fuego de la luna…
¿Por qué llorarán los lobos sus inconfesables penas
clamando ante el portal de la luna llena?

En la caverna de la noche
los imagino exhalando sus incomprensibles lamentos
misterio indescifrable impulsándome a vaciar en la alucinación de sus gemidos
la letra nostálgica que levitando,
alza el cuello de encarceladas palabras 
y…

¡Las escucho gritar!
Latiendo entreveradas
en la densa rivera de las penumbras.

Me pierdo en la inconsciencia
de tan elevada marea,
incrustando mis pupilas en el vacío
del más espeso silencio.
¡El tiempo se detiene!
Ya nada es importante…
Mis manos son reos subsumidos
ante el umbral de la inmensidad,
caigo postrada arañando el suelo del sin dominio
río efervescente de agudas revelaciones

agitando el agujero sin fin
de angustiosas oraciones desesperadas 
y me invade el potente impulso por liberarlas,
abrir la ventana y aullar hasta quedar enmudecida,

detener mi mirada en el apretado silencio del cielo oscurecido
sollozando todo lo que mi piel
se niega a declamar.
¡Insisten en ser notadas!
Exigen libertad condicional
para correr sin gravedad

entre los agujeros del universo
y sus remanentes jirones del big bang.
Mi huella animal baja instintiva
los peldaños del sótano hacia otro mundo,
revelador reencuentro con el lejano pasado
de mi parte originaria con la humanizada
y en el aprensivo enfrentamiento
de mi yo con la espalda de su sí mismo,
transmuto en despertar
sin el peso vulnerable
de socializadas debilidades,
poro desplegado
deslizándose por el pasadizo
de mi ser
y su manada.

Scarlet C

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Imagen: Pixabay.

Gracias…

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LA PLUMA DEL CAOS

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Me siento náufraga en la desahuciada
deducción de tantas dudas,

<océano de revueltas mareas sin luna llena>
mar poseído
por una tormenta invidente
sin el auxilio explosivo del ojo del huracán.
Una especie de bifurcación disléxica
distorsiona la empañada respuesta del espejo,
reflejo circunspecto retornando al bumerán
de la fachada que lo cuestiona.
No es exactamente la duda quien perturba
al enrojecido ribete que ven los ojos
en el par que retorna del cristal,
es la boca que la siembra tan apañada

en la pseudohistoria de su sonrisa.
¿Qué es este dolor cadáver que no muere?
¿Absolución sin pecado?
¿Sacrilegio sin fe?
¡Me decepciona la doble cara!
Ese sofisma figurativo encarcelando
a la verdad de la hipocresía.
¿No deberían ser nuestras primeras palabras “Sí” y “No”?
Si aplicáramos el Reduccionismo del Reduccionismo
como filosofía cotidiana
¿Acaso no emergería nihilismo existencial como foco de vida?
… pero ¡No!
Nos enseñan a mentir
mintiéndonos desde niños
-¡Hay que ser sincero!-¡Mentir es malo!-
-“¡Los niños buenos no mienten!-
… mientras los adultos gozan el absoluto privilegio de engañarse
no solo a sí mismos
<lo cual es la mayor de las desgracias>
sino que sustentan la crianza en base a engaños y trampas
esbozados sutilmente en la sobre mesa de la niñez.
Inevitablemente ¡Crecemos!
… y para nuestra sorpresa
aquellos ex niños “malos”
resultan ser la pluma que flota en la superficie del caos.
¿Por qué esta soledad tan llena de gente?

Scarlet C

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Imagen: Pixabay.

Gracias…

destino 2

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AMÉRICA

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La noche me mira y su inmensidad me desnuda. Cierro los ojos y descubro que una niña está llorando, su angustiosa melancolía se derrama sobre mi regazo mientras el viento esparce sus lágrimas en otro universo y ¡El mar se agita en sus manos diminutas! arando sobre las olas que mecen al silencio. El rumor de la brisa castiga mis pensamientos en tan honda nostalgia, espesa desolación desatándome por dentro.

… y es esta noche implacable cual espada fulminante la que rebosa el desasosiego que la añora, verbo tatuado en las aguas de mil ríos apretando con la boca el ribete candente del silencio.  Una canción suena a lo lejos… La distancia es infinita cuando de recordar se trata, aquel cielo empedernido de rojos ocasos en cuya tibia seda viajaron mis sueños, nubes tejiendo míticos destellos con espumosos brocados, el cerro El Ávila, donde subía los domingos a compenetrarme con la escalada de su salvaje naturaleza, cadena de cimas rodeando al valle con su verdor.  Inesperadamente, ¡Todo se agolpa en mí! Como si quisiera impedir al ostracismo del olvido desaparecer de mi mente hasta lo más minúsculo, como si fuese una traición si acaso mi memoria evapora la claridad de algún recuerdo

En el torbellino de tantas remembranzas, mis oídos claudican reviviendo la voz inmortal de Nino Bravo, poder invadiendo desde lo ínfimo a lo gigantesco con la belleza de aquella canción inolvidable, melodía evocando lugares más allá del mar entrelazando destinos forjados en las piedras del camino y si me encantaba antes, cuando la escuchaba en América, hoy que estoy lejos es cuando la comprendo y me hago sangre en su sangre, piel desaprendida de intenciones retomando la verdad que la bebe y transpira.

... y me voy muy atrás. Veo a los inmigrantes que llegaron aterrados de guerras, con la mirada devastada y ampollas en la piel, pupilas alegrándose al pisar con esperanza la tierra donde nací, uno de ellos fue mi abuelo, venía de las Islas Canarias a comenzar desde cero en un mundo extraño a su corazón. Siento como míos el beso y la flor que dejaron en su lar,  hogares aguardando por su retorno en un planeta comunicado con la lentitud de barcos y papel. Muchos jamás volvieron.

Me toca agradecer a la bella Madrid que me haya recibido con su firmamento atizado de azul permanente y a las tantas personas mágicas que España me ha entregado en la fértil sonrisa de su tierra pero ¡Esta noche es de América! Su alma es eco en el bumerán que la busca escarbando entre la niebla que no la encuentra ¡Ojalá pudiera transmitir qué me inunda! pero sé que mis palabras no lo conseguirán, imposible que logre definir con mis letras la mano invisible que presiona a mi pecho, haciéndome duna perdida en la sensación indescriptible que me embarga.

… y esa niña que llora tan adentro encuentra a una mujer que no sabe cómo hacerlo, me ahoga el océano que encerrándome, hace nudos en el fondo de mi garganta, espacio vacío colmado de añoranzas traspasándome completa con la lanza de su abismo ¿Cómo podía saber que un día ya no estaría? ¿Qué ese árbol dónde leía dejaría de verme subsumida en la sombra de su frondosa silueta? Ahora entiendo que no sé absolutamente nada, que la vida es una constante metamorfosis alterando nuestros planes y que es muy poco lo que se cumple tal como lo habíamos imaginado.

… y en esta noche de América, mi ser se desviste intentando cubrirse con un pedazo de su suelo, saborear el aroma del maíz arropado con las hebras que lo vuelven lucero, el cálido mar donde navegué sin alcanzar al horizonte, el paso de Los Andes y sus montañas de hielo.

¡La noche me ha escuchado! El bumerán ha retornado tallando en mi ventana pegasos y Prometeos, esculpen con esmerada pureza guirnaldas cristalinas que penetran mis poros, sembrando en lo más profundo, el delicado beso de una flor.

Scarlet C

 

Imagen: Pixabay

Gracias…

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LOS LABIOS DE LA LUNA

“Los Naguals se quitan la máscara que nos hace vernos a nosotros mismos y al mundo en que vivimos como corrientes, sin brillo, previsibles y repetitivos y se ponen la segunda máscara que nos ayuda a considerarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno como realmente somos” (Página 10,  Florinda Donner, El sueño de la bruja).

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En la silueta de mi luna
tu voz se hizo latido
asida al girasol
que nos besaba de lejos.
La eternidad fue esbozo
esculpida entre mi boca,
atada al eco cautivo
que liberaba tu beso
y enredados en un abrazo
el portal desplegó
pájaros de viento,
vuelo apresurado de pasos
que me llevaron
a ti.
Toqué la resonancia
que irradiaba
tu corazón,
acelerando las alas
del estremecimiento.
Giramos ante la escultura
que revelaba
renovadas figuras,
mientras la luz caía
con su silencio de mármol,
mostrándonos las dos caras
de aquella moneda…
El chamán nos colocó
la segunda máscara
y comenzamos a despertar
viéndonos por dentro.
Nos estiramos tal cuerdas
que descosían la distancia
enfervorizando en la piel
la esencia
de tiempos sin premura,
magia atizando
al hechizo
que escondimos,
en los labios
de la luna.

Scarlet C

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Imagen: Pixabay

LA ÚLTIMA EVA

«La peste habia quitado a todos la posibilidad de amar e incluso de amistad,
pues el amor exige un poco de porvenir
y para nosotros no había ya más que instantes.»
La Peste
Albert Camus

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¡El tiempo palpita en una lápida!
Eva es la última mujer…
La Tercera Guerra incineró al planeta.
Cimas de espectros agonizan
rumiando sus terminales suspiros.
¡Eva deambula desesperada inspeccionando bajo las dunas!
La radiación le ha quemado la piel,
siente areniscas en las pestañas,
tempestades hervidas en el vientre.
Reptando entre cadáveres,
un ser está abriéndose camino.
¡Es el último soldado!
Para Eva, es el primer hombre…
<corre hacia él>
El soldado la mira con horror,
<se quita la máscara>

la apunta con el arma, mientras Eva, le sonríe.
¡Intenta abrazarlo!
Él la  rechaza…
Está demasiado ocupado en inspirar
<sus pulmones arden, se asfixia>
-¡Somos los únicos supervivientes!-
exclama ella
presionando la gran herida que gotea desde su pecho,
nos corresponde procrear al nuevo mundo.

El soldado da tres saltos atrás,
la observa como si fuese una alucinación
-¿Procrear?- responde asustado
-¿Para qué?- replica nuevamente.
Eva susurra abrazándose a sí misma.
¡Está desnuda y tiene tanto frío!
El soldado gesticula mostrando el área que los circunda,
-¡Mira!-
El inmenso cementerio es la puerta del averno,
pedazos de piernas buscan pegarse a cualquier cadera,
cuencas vacías escudriñan ansiosas por ojos,
manos inertes han quedado petrificadas tal varas erectas
punzando al cielo.
-¡Mi útero sigue intacto!- Grita Eva
En mi cuerpo florecerá otro universo,
necesito que me colmes de vida,
¿No es nuestro deber llenar al porvenir con nueva carne?
¡Únicamente hemos sobrevivido tú y yo!
¿No es maravilloso?
El soldado está aterrado,
-Esta mujer está completamente loca- murmura
a medida que se desabrocha las botas.
Tiene los pies putrefactos,
las llagas supuran tanto pus que Eva voltea
y se tapa la nariz,
luego, se arrodilla,
limpiándole los agujeros con sus copiosas lágrimas.

El soldado comienza a gemir,
le da mano y la ayuda a levantarse,
Eva lo abraza tan intensamente que le hace daño,
<el soldado tiene una zanja gigantesca en el costado>
sangra tan profusamente que se siente morir.
¡Las explosiones callan!
El inesperado silencio los aísla
enredando sus infectados cabellos de metal,
¡Se acoplan en un incontenible llanto!
El instinto está tan vívido como manchado,
es un roedor cazando señuelos,

un reptil de negras escamas.
Los debilitados cuerpos se apoyan entre sí,
¡No cesan de llorar!
El roce les ha entregado una dantesca revelación
y así,  estremecidos por alaridos moribundos,
caen sobre una pila de occisos despojos,

apañándose en tan desgastado impulso nauseabundo.
¡El soldado folla a Eva!
Atiza un profano placer
embebido tras el frenético oscurantismo
de la derrota.

El primer niño radioactivo
ha sido
concebido.

Scarlet C

¡Somos los últimos!
y aún
no lo asimilamos.
Pulsamos contaminaciones
en la profunda desolación
de nuestro silencio.
Yacemos…
pensando
que todavía
estamos
vivos.
¡El corazón está encarcelado!
Reo doblegado bajo puntiagudas alambradas,
simulan ser el hogar
de sus catapultados y arrítmicos
latidos.

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Imagen: Pixabay

Gracias…

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ODETT

AVE

Me llamaste “Cisne”
<dices que soy Odette>
pero has eliminado una “t” al nombre…
y así he quedado
en el lago de tus ojos,
¡Soy Odet!
Danzo en la laguna de tus cristalinas pupilas
haciéndome algodón de azúcar
en las ondas de tu voz.
¡El hechizo permanece!
La luna ha vertido su manto plateado
bordando magia tras las penumbras de esta noche.
Halos se desbordan entre delicadas estelas
cuyos ecos hilvanan alas
en las palmas de nuestras manos
y los cisnes cautivos de mis verbos vulnerables,
emanan ensoñaciones
tapiadas al fulgor de tantas heridas abiertas.

¡Encuéntrame!
Hazme humana nuevamente,
quiero la serenidad que mecen tus pensamientos
<destello desbordado bajo el portal desconocido de tu boca>
¡Soy ave migratoria!
Plumaje intentando desplegar desde Hades
hacia otro tipo de firmamento,
papel esculpido sin letras sangrantes
adormeciendo al cruel pasado que sigue y quema.

¿Sabes cuánto pesa el sufrimiento de un solo recuerdo atroz?
El ayer sigue acosándome con tan dantescas guadañas
y yo,
¡Solo quiero ser Odet!
¿No puedo soñar con ser el cisne que halla al amor mimetizada en la brisa?
¿Epopeya urbana limpiando al asfalto con sus calladas lágrimas de viento?
La madrugada me aborda con su helada primavera,

mis palabras describen
el hondo sentir del silencio.
Tejen miles de brocados en la súbita luna
que el útero de mis dedos ha procreado
en la abrupta necesidad de refugio.

¡Abro la puerta al sótano!
Bajo sus oscuros peldaños
y me aborda el consabido temor que antaño
me rasgaba.

¡Me rocío de valor!
… pero persiste la misma negada fragilidad
de volver a fenecer.

¡Una niña aguarda!
<reconoce la vulnerable estampa del pasado>
Está tallando mi nombre en la esquina más horrorosa…

¡Odet! 
La abracé tan fuerte que sonrió
y asida a su talle,
¡Volé!
Desnudé al espejo de los espectros

¡Ya no había miedo!
Toqué el reflejo de tu alucinante rostro
y cerrando los ojos,
¡Te amé!

Scarlet C

Imagen: Pixabay.

Gracias…

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INMUNIZADOS

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A veces escribo y me sangran los dedos…
Comulgan con la soledad que los hace trizas
y el desespero
del sin hasta cuándo.
¿Quién ha raptado a mi sonrisa?
¿Qué es este despertar qué sabe a niebla?
¡La montaña crece a la velocidad de la luz!
La humanidad nos da excrementos emocionales
<quiere que todos seamos idénticos>
amarrados en el desagüe de su desigualdad
y las madres claudican con los bebés apretados en el pecho,
sus senos desérticos no los amamantan.
¡Están tan desnutridas!
El hambre las mantiene atosigadas
fustigando sus días
en lugares a donde nadie quiere ir.
Erráticas lágrimas no humedecen su silencio
yacen en casuchas que se queman
añorando que lluevan primaveras.
El planeta se recalienta…
Las tiendas están repletas
pero no todos pueden comprar
y los niños que duermen en la calle,
siguen soñando con esa cometa.
¡La revolución está encarcelada!
<es culpable del fracaso>
defraudó al rostro del futuro
embarrando el lodo del pasado.
¿Te leíste aquellas teorías?
¡Son simples palabras olvidadas!
La sociedad ganó, vendiéndose,
mientras aquellos volteaban la cara.
Nos han vacunado con alienación
<ahora somos inmunes al cambio>
El miedo corre tras la libertad
mientras el amanecer sabe a Chernóbil.
¿Qué hiciste con mi sonrisa?
¡La necesito para salir a la calle!
Afuera late el corazón del asfalto,
continúa aguardando que todos deambulemos
con los ojos sellados
y una mueca
en la piel.
¡Devuélveme la sombra!
Es que ya es muy tarde

y me tengo
que vestir.

Scarlet C

 

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Imagen: Pixabay.

Gracias…

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levitando 3

 

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