VENUS

Enraizada la faz de la turbulencia
ha amainado la fogosidad del universo
y las espuelas de las sombras desangran a los sueños
arrodillando a los caballos de la esperanza.

El mundo se ahoga.
La sangre ya no hierve
por los cielos
y es hondo el pesar de los caminos
prados desérticos de firmamento.
La verdad desahuciada
cose agujeros en eterna vigilia
y su espanto rompe en llanto
viendo al fulgurante mausoleo de la mentira.
—¿Dónde tú, Alma mía, me has escondido que solo veo nacer cavernas?—
Los estáticos pasos del sin destino
la hora amarrada que jamás culmina
el velo en los rostros que deprimen
las lágrimas del segundo
que me lastima.
Llueve.
Las gotas gimen deslizándose
por la vaguada

son niños perdidos
tras el trance sonámbulo
insomnio agobiado
de agonías.
—¿Acaso es indispensable ser demasiado igual
y así pertenecer a la horda sepultando a la magia?—
…y tú, Alma mía
¡Ocúltame!
Hazme creadora de mitos
que le canten al subsuelo
núcleo del poema que mastica
beso desgarrador
sublimemente subversivo
agresivo como luciérnagas
rompiendo a mandíbula limpia
al claustro que las condena.
Mis venas abiertas.
Las ansias de desnudez
esas ganas por sumergirme intacta
en el sótano de mis tinieblas
únicamente universalizada
sobre la erótica estampa
de Venus.

Ventiscas de osamenta y gritos
han esculpido a tan implacable gigante
uróboro de salvajes dentelladas
devorándome por dentro.
Alma mía.
¡Descártame de la lista!
Es que reniego doblegarme
atada al grosor de la ceguera
vuélame invisible e indivisible
tállame circular
entre las nubes grises
redondel de manos
abrazándome a la luna.
Hazme silencio.

Scarlet Cabrera

AZUL

HAIKU
De llamaradas
gotas, hervor, agonía
sed, piel, belleza

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Mágico.
Imaginarte, imaginándome.
Arrancándonos del alma
fogonazos delirantes
sin nada qué preguntar.
Vacíos.
Ahoguemos al silencio
tras el pulso azul
de esta noche
prolonguemos al desvelo
sitiándonos agónicos
éter esculpiendo al Olimpo
de Dioses irreverentes.
De incontrolables mareas
emergentes versos
tallan templos impredecibles
insensata revelación
acunando al cenit
del cataclismo.
Tan envolventes.
En las manos de tus ojos
me veo latir
intensa sutileza
goteándonos anárquicos.
Libres.
Un eco lejano nos acerca.
Volemos poderosos
abracemos a la muerte
que renace
duda absoluta
rozando a la relativa
eternidad.

Scarlet Cabrera

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VACÍO

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Preámbulo del tiempo.
Capítulos dispersos
pasos rociando
al preludio de la noche.
El espíritu y el cuerpo
la razón y el sentimiento
el individuo versus el ser social.
—¿Cómo compaginar tanta confusión si cada paradigma es abstracto respecto al todo qué somos o al quién deberíamos ser, suponiendo cumplido el “privilegio” de haber sido lo suficientemente amaestrados al punto de encajar perfectamente en la mueca del vacío?—
Hay más.
La enardecida silueta
del éter que nos alucina
<implorando, suplicando…>
que no bebamos
al incendio venenoso
que fusila
enajenado ejército
mutilando a las luciérnagas.
De fango, sombra y crisálida.
Instantes escapan
fábulas buscando moralejas.
La mente y sus recovecos.
Derramados episodios químicos
conjeturas de preguntas
enredadas en la inconsciencia.
Como un sueño sutil
nos descubre el alba
y la virtud de la vida
se despierta.
Veinticuatro horas
emergen de múltiples cavernas
latidos renovados
apañados al mismo corazón
músculo de emociones
arañándonos el pecho
anhelando que cada pulsación
valga la pena.
Una lluvia de fósiles
ha endurecido a la madrugada
y en sus pupilas de roca
no germina nada.
—¿Por qué la ácida fragancia
de la mentira prevalece acribillando a las más radiantes esquinas?—
Introspección.
Somos islas.
Hemos creado una humanidad
hedonista, narcisista, agujereada
contrato social
tan atractivo como repugnante.
Pensamientos eunucos
van protegiendo al harem
de los cráneos sin hervor
náufragos desesperados
por pertenecer a cualquier
”…ismo”
a cualquier horda
a cualquier capricho.
Escuálidas pendientes
sensaciones reptiles
aullidos anulándonos la flama
zigzagueo evasivo
de corrompidos
espejismos.
Estamos solos.
Esa es la gran verdad
y debería ser gratificante.
—¿Acaso la realidad que circunda tan repleta de seres significa qué existe una iluminada cofradía, valiente, valiosa?—
Las mismas veinticuatro horas
hormiguean en las manos
cubiertas de tan indescriptible
escalofrío.
Si desvistiéramos a la ceguera
ningún segundo
se nos moriría
gritando

Scarlet Cabrera

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ESCRITORA CIEGA

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Estas allí
penetrando inquisiciones
farola sin luz
iluminando a tus espantos
y me llora verte
escribiendo fusilada
mirada ciega
esculpiendo estalactitas.
Tus dedos empuñan a la palabra
con el mismo desespero
que el moribundo imagina
su epitafio
y te saltan cavernas por los poros
y te suda la intoxicada aducción
de tus entrañas
addictus de infinitas deudas
que jamás prescriben
noche de feto
sin sangre que lo amamante.
Te recubres con mortajas.
Desnudas al sudario de tu pena
mortuoria caravana delirando
deformidad encorvándote
tan eterna cicatriz.
Del ataúd alado
emerges elevándote profundo
vuelas arañando
al subsuelo sublime
tierra sacra
donde tu corazón
palpita ametrallado.
Te besas la calidez
de su frente eterna
y en sus latidos de cristal
se miran tus ojos niños.
La madrugada te enmaraña.
Encarcelado gime tu silencio
la verdad te hierve en las venas
sobresaliente cúspide
de desbocadas vertientes
rubor de heladas llamaradas.
En los gritos de tu piel
se erigen templos
pagana procesión
cosiéndote sin fe
al oráculo del viento.
Transmutas a tifón
girando sin moverte
conversas con la nada
que esconden las esquinas
seres invisibles
susurrando dentelladas
traslúcidos compañeros
de condena.

Scarlet Cabrera

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PELDAÑOS SIN FE

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Los pasos de la vida enrojecen
amarillentas espadas
de enlodados espejismos.
Nevada inquisitoria
de punzantes preguntas
peldaños de respuestas irresolutas.
Las huellas del tiempo
se hunden en la nieve
la noche congela sus pupilas
y las manos se abrazan
desesperadamente
anhelando al calor que las olvida.
Mirando al ayer
el pensamiento se deshoja
clandestina morada
de revueltas emociones
convergencia desigual
entre la razón y sus cancerberos
y el alma furibunda
defendiendo jirón a dentellada
a la rebeldía del sentimiento.
Llanto, flama, bifurcaciones.
Mis paladines, sus hojarascas,
el sueño intoxicado
de aquellos prados
libro de iracundas revelaciones
ventanal a mis profundos adentros.
Sumida en un presente inaprensible
me corroen verbos sin conjugarse
tan fría lapida de pesadillas
origen y consecuencia
verdad del goteo que me desangra.
Me incinera un hervor inabarcable.
Minúsculos seres sin nombre
disfrutan atizando mi guerra civil
ejércitos páganos pisoteando
mis tan amadas tierras virtuosas.
Sin bosque, sin fe, sin paraíso.
Emerjo de cada poro
hermana de las mil mujeres
que habitan
madre luchando a verso partido
la supervivencia
de mi ser entero.
La musa y su osamenta cristalina
la niña con su traje de inocencia
la adolescencia poderosa
de osadía incuestionable
la poetisa enardecida
quemándome la boca
músculo latiendo
al centurión de mis cimientos.
Quizás perdida
absoluta y abstracta
extracto de los pedazos
que me persiguen
duda desnuda de mis espejos.
El firmamento me gime
su dolor me amamanta.
Soy el presagio
oráculo del silencio
heroína protectora
de mis enmudecidos alaridos.
Me deambulan inconsciencias
amordazadas
volcanes temblándome
Cíclopes de ojos multiplicándose.
Intuyo su exigencia suplicante
dantesca premonición de sus agonías
batalla de luciérnagas y penumbras.
Es la fragancia liberadora
contradictoria efervescencia
del sí mismo
sin relativos.

Scarlet Cabrera

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INFINITUD

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En tan ingrávidos pensamientos
elucubraciones errantes se enamoran
vibran, elaboran cofradías, sombras de luz.

De lo líquido a lo aéreo
de lo táctil a lo etéreo
ideas nómadas aran en silencio
aves febriles instaurando
al poderío ferviente
iracunda batalla
contra la ceguera.

Pocas libertades nos quedan
y el tiempo no es una.

—¿Morir sin haber rozado al magma del sí mismo, su libre albedrío, sentir al hervor sin cadenas, al dolor sin artificio, al amor sin relativos?—

El edén de la mente
y su maná confuso
del arte, su magia inexplicable
cráneo de escafandra
protegiendo al vigor supremo
esperma y vientre procreando
al verso andrógino
del profundo delirio.

Amarse frenéticamente
ante el nada es inocuo
y el todo perfecto.

TOTALIDAD

Te necesito anárquico
vulnerable y desgarrado
puro y contaminado.
Haz de mi garganta
el paraíso de tu boca
anula al mundo
toca fondo y derrótalo.
Desahucia a la frialdad
agudeza esmerilada
del raciocinio
y colmado de preámbulos
reconstrúyeme en tu cúspide
erguida emoción de mi agonía.
Cercenemos sin piedad
al cadalso que condena
injuriemos al reloj
de los espejos muertos.
Sobre la desnudez
de la noche
inventémonos de nuevo
atándonos al ahogo
de las venas que revientan.
Me derramo en tus ojos.
Soy tu pupila viéndome alucinar
dentro de tu sed, exploto,
devorándote cada desvarío
hasta dejarte vacío
de todo tus todos.
Somos la premonición
de un tiempo que no culmina
historia sin ayer y sin destino
instante de alegorías
envolvente alma del corazón.
Del preludio único
bebamos el éxtasis
de la inmortalidad.
Intuitivos y grandiosos
pájaros enloquecidos
volando la infinitud.
Del péndulo iluminado
tu eternidad.

Scarlet C

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INVIERNO SIN PARAÍSO

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El prado de la noche.
Ciénaga cernida del inconsciente
sudario sudándose a la muerte
ataúd de rocas su cadalso.
Duerme el mundo
su condenatoria vileza
la indiferencia descansa
yace el pensamiento
tembloroso escozor del silencio.
Aúllan bocas destrozadas
delirantes gargantas
respiran mecánicamente
reos mutilados
atados a la onírica instancia
introspectiva.
El invierno asusta al desvalido.
Su raquítica osamenta
faz aterrada del olvido
tez ausente de destino.
Gotean bocanadas inertes
pululan pupilas su hiel.
Solitarios niños gimen
la daga del miedo los atormenta
y la inocencia,
es la más espantosa puñalada
les despedaza la pureza
abandonándolos sin alma
y sin paraíso.
El cielo pesa su propia oscuridad
talla lloviznas de hielo
implacable verdugo de grados bajos
centígrados centuriones
decapitando al calor
de los poros sin piel.
Desértico.
Nadie llora por el perdido.
Es una incómoda mancha
ensuciando al asfalto
esquina de basura despreciada
jirón invisible al corazón
de los sueños reverdecidos.
La madrugada se escinde.
Las alas de la esperanza
en cadena perpetúa
el horror va esculpiendo eslabones
resaca infectada de dolor profundo
sufrimiento ajeno
del prójimo sin fe.
Vuela una plegaria pagana
al Dios enceguecido
paño ensangrentado
manto de lágrimas niñas.
Momento de mortaja
laberinto sin salida
cortante acantilado
que nada ve.

Scarlet Cabrera

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POETIZÁNDONOS

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Retorno al firmamento
de tus ojos de flama
levito la desnudez
de sus pupilas
fondo de espejismos
absorbiéndome entera
pulsar del eco profundo
que me delira.
Del pensamiento vacío
brota tu piel de cúspide
irreverente cenit
de mirada fija
silueta de mareas y magma
estallido de mi agonía.
Me talla tu espalda sinuosa
voracidad implacable
tu sed por mis tormentas
éxtasis, apocalíptico, alucinante.
Tus manos recorren
cada suspiro
inventando un nombre
para mi boca
llovizna de pájaros enloquecidos
lar de intensidad
tu poesía.
Impregnados del núcleo
incinerado 
vuelo sempiterno
desgarrando al silencio
de las voces encendidas.
La emoción inagotable
nos esculpe
tu paraiso tan erguido
la victoriosa humedad
de todas mis vertientes.
Sublime.
Del instante eterno
flotamos la infinitud.
Somos aves grandiosas
poetizándonos
la gloria.

Scarlet C

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ABSURDO

Cambiaron todas las preguntas
pero exigen que sigamos razonando
con las mismas respuestas
<idénticos comportamientos…>
Exactos en un mundo en plena
transformación.
La locura es la Nueva Normalidad.
—¿Aceptarlo sin cuestionar no nos hace psicóticos?

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No es tiempo
de celebrar
a lo absurdo
en la garganta
de la metamorfosis
o de aceptar sumisamente
a las dádivas de gel
entregadas tal limosnas
por proclamas manchadas.
Llegó la hora
de saltar al vacío
de invitar a la verdad
al salón de los espejos
de mirar al borde del infierno
de abrazarse a los pájaros del alma
tras la bellísima bocanada
libertaria.
El reloj se ha detenido
ha observarnos delirar
como si hubiésemos
cometido un sacrilegio
y el inevitable cataclismo
ha tendido sobre nosotros
el brocado lastimado
de tan inmerecida
pesadilla.
La guadaña de la ceguera
viene implacable
decapitando
a las alas de la grandeza
volcán que nos colmó
de estrellas inmensas
con tanto amor
y tanto fuego.
Ya ha no queda tiempo
para perder…
Fuimos pedazos inocentes
vagando sobre el lago
de las quimeras
y llenos de siempre
el subsuelo del nunca
nos está arrebatando
la antología etérea
el líquido aéreo
la palabra perfecta.
Este atroz segundo
es una guillotina
cercenando a la hilera
de los ¡Si!
estandarte negado
<per se…>
que hoy nos ha dejado
desnudos de esperanza.
Mis manos persiguen
al corazón del verbo
acosan a los tildes
en la ventana
de la hecatombe.
Susurro al Dios
de las causas perdidas
grito iracunda
rebelada ante la injusticia
y luego,
me veo caer
gimiendo mi dolor
de patíbulo.
Quedo suspendida
enceguecida
fracturada y desolada
impotente entre el dolor
que se pega a mi pupila
y la guillotina
que está destrozando la seda
de mis mariposas.
El rumor de la noche
ha quitado todas las vendas
y los ecos
que pendían en la voz
de las crisálidas
exigen que corramos

hasta abrir la puerta
del no retorno.
¡Qué todo cambie!
Basta de permitir que asesinen
a las luciérnagas
que pateen a los haiku
que bordamos
entre esferas incandescentes.
Rechacemos a este universo prestado
cuyas espadas se alimentan
del hálito
de nuestros sueños.
Desgarrada agoniza
la madrugada.
Es una matriz luchadora
defendiéndose a dentelladas
contra la violencia imperturbable
de la nada.

Scarlet Cabrera

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CONMOCIÓN

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Envolvente.
Alucinaciones en tus manos
elaborado cenit
de metáforas efervescentes
voracidad del poema sediento
atándome al hervor de tu espalda.
La noche nos revela incinerados.
En su creación ferviente
la madrugada nos halla
delirando
y sin pensamiento ninguno
atizo flamas
en los lagos de tus ojos
éxtasis volátil de silencios conmovidos.
Desplegamos ahogos
que nos vuelan
evaporaciones tangibles
intensidad de amarnos
sin medida y sin mesura
hasta alcanzar la cúspide
donde se derrama
la locura.
Corremos físicos y etéreos
hilvanamos vahídos turbados
latidos que nos nombran infinitos.
Adherida a tu piel
mi destino
es tu alma.

Scarlet Cabrera

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