VERSOS DE LUNA

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Se han dormido
los pájaros
en el refugio
del silencio.
Se van escindiendo
las esporas

de la noche
anunciando
a los caminos
del poeta.
Brotan espigas
en punta de su boca
apretándolo
contra la esfera
del hueco infame
en la herida abierta.

¡Voltea!
Las encinas
están llenas
de elípticas
ausentes,
es una guerra declarada
entre la soledad que fulmina
y la que desviste
a la eternidad
en los mordiscos
de la belleza.

Se mira en el umbral
de los espejos
que se han ido,
se llevaron al roble
que sus sueños
cultivaron
arando en el mar
de los olvidos
y la noche
le sabe a mancha
a péndulo
a palmera perdida
en la tierra revuelta
de los dragones.
Cíclope clava su único ojo
justo al centro de su alma clandestina.
¡Le duele el pecho como nunca antes!
Agrupa sus manos en una oración pagana
anhelando que desaparezca
ese gigante tan iracundo.
Se arropa el ser
con el vacío que lo desnuda,

se toma a sí mismo
como quien deshoja
a un lirio languidecido
inmolando a la cobardía
en sus pistilos de nieve
y desalojado de abismos
mira al cuerpo yerto
de aquellas viejas zanjas
que continúan latiendo
en el racimo

de sus dedos
y el poeta que callaba
se embauca en el rebelde
caos de sus palabras,
fenecen las deudas
con la doncella de los miedos

resucitan girasoles
sin acuse de recibo.
De úteros se va colmando
su mirada

hilandera,
van gestando lagos,
halos,

gemidos y crujidos
de pasos y fragancias.
Alza su brazo cansado
de turbulencias
creando un campo
reverdecido de olivos
y mariposas.
La cresta de su verbo
convoca al delirio
que cazan las sombras
en los arrabales,
son callejuelas
esos trigales
de corazones enfurecidos,
gritos de piel
rompiendo la cuenca
de la infinitud.
Despojos de fantasmas

sucumben
ante el valor
que resucita,

se está acompasando un nuevo canto
de ríos caudalosos,
delta cristalino de progresivos universos
cosiendo versos de luna
en el árbol

de la madrugada.

Scarlet C

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Imágenes: Pixabay.

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MUTILADO

 

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Es esa lucha…
¿Por qué?
Te preguntas sin entender
quién creó la jaula
de las respuestas.
Te miras al espejo
y el reflejo
se consume
en un lago tan profundo
que no sabes navegar.
De noche la contienda
es con los sueños,
de día la hecatombe
son las pesadillas.
Crees que podrás…
pero no has visto
todas las piezas
del puzzle
que te ha tocado.
Jirones de Dios
te cercenan al cielo
y demonios enteros
te alimentan
sin paz.
Alguien ha mutilado
el árbol ya castrado…
¿Qué es esto y de qué va?
y viendo los cristales
el miedo te carcome,
te tiembla la mandíbula,

la sombra se hace espesa
los pasos se revierten
y caminan
hacia atrás.
¿Cómo fue qué no te dijeron
qué pasaría después?
Cerrando los ojos
las páginas queman
eternas soledades
acompañadas de pieles
que no sudan
pero no hay ninguna boca

que sepa qué decir.
La caja está abierta
pero ya no te atreves,
esclavizaron
a tus aves
escondieron su plumaje
y ahora son reptiles

que se arrastran.
¿Cuándo fue la última vez
que tomaste la rienda
de tus locos caballos?
y de pronto
no hay nadie

a quién preguntar.
Te quedas suspendida
en el limbo
cargando tantos
agujeros
y cómo es
qué todavía
no has
entendido
que los debes
masticar.

Scarlet C

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Imágenes: Pixabay.

QUIMERA

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La madrugada asalta
a la rosa melancólica
ajusticiando
con dagas victoriosas

al trémulo corazón
de sus anhelos.
Mis manos ven morir
a los pájaros del silencio
enjaulados entre barrotes
obnubilados
estirando lirios moribundos
de preguntas negadas
que no vuelan.
Retumba el dolor

de la rosa clandestina
susurrando su desconcierto

apretada en una esquina
taciturna,
hora gris despreciando
a la cruel condena
impuesta
por el patíbulo
de los enajenados.

La flor es una constelación
rebelada gritándole

al dios de los abismos
izando banderas 
ensangrentadas
en la tierra obligada
del exilio.

¿Qué hace su cuerpo de sonetos
escribiéndole al vacío?
¿A quién dedica infinitos versos
su garganta castrada
de remolinos?
Exprime la rosa
su goteo de ausencias
dejándolo caer
sobre una vela
que se extingue
y acurrucada en el pecho
de la noche,
deambula descalza de voces
rememorando al radiante
sentir

que la ha olvidado
sobre la lápida
de lo imposible.

Surca al atlántico
aleteando iracunda
y desarticulada,

mira directo a las pupilas
tras la faz tenebrosa
de los veleros del horror

guadañas implacables
hostigando a la seda
en sus poros de crisálida

y los peces carceleros
lanzan redes de hielo

sobre sus pétalos
de cielo,
desesperados por acorralar
al brillo
en su mirada
de gaviota.
Acude la poesía
a auxiliarla
comprendiéndola

en su sed de sus jardines.
¡Tiene tanta hambre de verdades!
De rozar hermosas alucinaciones

carentes de antifaces,
de penetrar bocas
absorbiéndolas para sí.
¡Necesita saber el por qué del por qué!

Le han robado los mil nombres
a su fragancia de mariposa
dejándola colgada

en el péndulo
de la nada.
El mundo es el cataclismo

espantado
de una interminable guerra civil.
El amor

es la hecatombe
que debería triunfar
venciendo al frío
de las mentiras.
¿La raíz de la vida?

Una rosa rebelde
y angustiada.
¿La eternidad?

Una fugaz
quimera
desesperada.

Scarlet C

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Imágenes: Pixabay.

ALAS DE SEDA

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Amaba a los fractales
al rubor de las rosas
y a las briznas de la luna.
Decía que había visto
a Narciso
volando desnudo
y que era tan hermoso
como el destello
de un sueño.
Estaba llena cosas
extrañas…
Dibujaba ninfas
en las paredes,
alimentaba a las mariposas
en los jardines
y bebía de la lluvia
colgada de una farola.
Nadie entendía
la inexplicable y perpetua
sonrisa de su mirada
rebosada de verdades
de esas que son inmunes
a las pesadillas.
Solía vagar solitaria
caminando muy despacio
observando cada flor
con detenido deleite
extasiada con la fragancia
de sus colores
de viento.
Cuenta la leyenda
que un día
la internaron en el sanatorio,
se fue llorando
con los ojos temblando
debajo de las uñas
y la boca amarrada
entre espesos
barrotes de barro.
Las rosas olvidaron
cómo abrir los pistilos
dejando a sus pétalos
desalojados de brillo
y los perfectos fractales
perdieron tan luminosas
aristas
convirtiéndose
en simples figuras desarmadas.
La luna se fue oscureciendo
en una pena profunda
y despiadada
y aquella verdad
en la que ella creía,
se colmó
de espantosos espectros
convirtiéndose
en la horrenda sátira
del fracaso.
¡Narciso dejó de ser bello!
Las alucinantes ninfas
quedaron petrificadas
en el abismo de Hades,
y ella, que soñaba
con alas de seda,
transmutó a silencio
y murió
de rodillas.

 

Scarlet C

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Imágenes: Pixabay.

CISNES DE FUEGO

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Precede al beso
la premura de los ojos

en los lagos inquietos
de las pupilas.
En la antesala de las sacudidas
la mirada fija
comienza a girar 
atada a la elíptica
de voluptuosos planetas.
Son los labios
una angustia
lujuriosa
apretada
a la tentación
de cisnes
de fuego
estampida de alas
persiguiendo al instante
de los cataclismos.
La desnudez de los dedos

codicia al éxtasis
de la imaginación
como si fuesen
hilos de viento

iniciando una tormenta.
Claudican las razones

evaporando a sus motivos
y es esa boca
aquella

y no la otra,
el dibujo que va desordenando
al riguroso estado
del pensamiento
sometiéndolo
a la flama
de alucinantes sensaciones.
Las veredas
decantan radioactivas
lloviznas
sobre la piel,
trémulo escalofrío
de venas que se convierten
rompiendo diques
debajo de la epidermis.
El calor inunda la tierra

del deseo
explorando cada poro,
cada gota,
cada silencio destrozado

entre los brazos
del delirio
y cuando el desmayo
domina al cuerpo
de vahídos,
despierta la necesidad
impulsiva
de la cercanía incontrolable
afanada por desaparecer
fronteras y distancias
entrelazando a los
labios
en la eternidad
de los mil besos,
universo escondido
que latía
en el abismo
de la boca.

Scarlet C

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Imágenes: Pixabay.

EUNUCOS

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Es la noche
en el fulgor del canto
la llovizna de estrellas
peregrinas.
Es el sabor de los ojos
adherido al viento nocturno
anunciando la penitencia
de las sombras que sucumben.
Es el uno sin seguidillas
aguardando con las manos
llenas de mil dedos
instantes que mueren
sin completar el crucigrama.
Es la luna desnuda
decapitada de silencios
brillando en los poros
del vacío.
Es el árbol talado
de gritos
el sueño solitario
y asustado.
Es el miedo acompañado
y disfrazado
manchando de soledades
al crepúsculo del Minotauro.
Es la mitad del ser,
la mitad del toro,
la mitad del odio.

Es la paz aturdida
en el remanso revuelto
de cadenas invisibles.
Es el cataclismo
de la odalisca,
mitad esclava,

mitad sangre,
mitad nada.
Es el verbo
cabalgando desbocado
de crines,
es su mitad en la herida
reverdecida
del pasto oscuro.
Son los úteros eunucos
vigilando al harén
de los piensan.
Es la calle sin esquinas
rumiando su austeridad
de caminos.

Scarlet C

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Imágenes: Pixabay.

 

AHOGO

background-636937_960_720Esculpí en tu piel
brazos de viento,
cosí alas en tus espacios
de agua sedienta,
me hice remolino
entre sus pasos aéreos
atando mi palabra
hilandera
a la espiga
de tus ojos.
Declamé mil versos
sobre el círculo
de tus manos
y te amé como ama
el alma sin necesidad
del pensamiento,
vaciando las apuradas vasijas
que nos hacen predecibles
en la hojarasca finita
de lo eterno.
Te esfumaste arropado
de neblinas
olvidando la faz
de mis lunas
sorprendidas,

desapareciste vestido de nieve
llevándote la verdad de mis gemidos
enlazada a la helada

despedida que vertiste.
Quisieron llorar mis dedos
sobrecargados

de desconciertos
pero ya no habían
lágrimas en sus cuencas
desprendidas
y la tormenta de invierno
que goteaste 
a los pies de mi alborada,
me dejó desnuda
de noches
frente al portal
que se cerraba.

No estabas…
El dolor me invadió
con su daga seca
esa que aunque
queriendo matar sentires
tan solo los enfervoriza
y desolada grité
como una loba sin manada

pero en mis labios silentes,
había fenecido el ahogo
que arrebataste
de mi boca.

Scarlet C

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